Y Murillo volvió a resucitar

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Volvió. Y lo hizo después de no mucho tiempo. ‘La resurrección del Señor’ de Murillo volverá a Sevilla, a una maravillosa exposición que a mediados de junio podremos disfrutar en el Archivo de Indias -un lugar incluido en la ruta de Alminar, por ejemplo-. El lugar donde Murillo fundó, siendo entonces Casa Lonja, la primera Academia de Pintura. Pero adentrémonos un poco más en esta obra y en la importancia de que regrese a Sevilla con motivo del Año Murillo.

A pesar de lo monumental que pueda parecer el lienzo del ascenso a los cielos de Cristo, es esta una obra de juventud de Murillo -al igual que las otras que ha cedido la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, que se verán en el propio archivo y en el museo-. Siguiendo la tendencia heredada de Francisco Pacheco, también será esta obra uno de los escasos desnudos que salgan del pincel del sevillano.

Esta obra fue pintada por y para Sevilla, como buena parte de la obra de Murillo. Y su lugar original, aunque esta vez la veamos en el Archivo de Indias, es en la capilla de la Hermandad del Museo. Cuando Murillo pintó su ‘Resurrección’ esta hermandad llevaba ya tres cuartos de siglo de vida, fundada en 1575 por el gremio de los plateros en una capilla anexa al antiguo Convento de la Merced, hoy Museo de Bellas Artes. Aunque entonces la hermandad se llamaba del Cristo de la Expiración, teniendo en cuenta los siglos que faltaban para que el museo fuera una realidad.

Aunque la hermandad se fundó en la hermosa Parroquia de San Andrés, solo duró allí un año. En 1576 ya estaba instalada en una capilla del actual Museo de Bellas Artes. Como curiosidad, esta capilla la alquiló a la orden mercedaria por 3.000 maravedíes y “por siempre jamás”. Aunque a principios del siglo XVII sería cuando levantarían la capilla en la que hoy reside la hermandad y que fue la que conoció Murillo.

Este cuadro de Murillo fue encargado expresamente por la hermandad a Murillo para un altar de su capilla. En el que sería su lugar, hoy podemos encontrar una talla de San Ramón Nonato, que según algunos expertos se atribuye al imaginero Juan de Mesa.

Expoliado pero sin cruzar fronteras

El cuadro ya regresó a Sevilla en 2012 después de un largo proceso de negociaciones entre la Hermandad del Museo y la Real Academia donde mora. Estuvo expuesto en el Museo de Bellas Artes protegido como el tesoro que es.

En aquella ocasión, se aprovechó para realizar un intenso trabajo documental para analizar cuál había sido el pasado del lienzo desde que había salido de Sevilla durante el expolio francés de la Guerra de la Independencia a principios del siglo XIX. A pesar de que se creía que el cuadro había llegado al proyectado Museo de Napoléon que iba a levantarse en París, el cuadro nunca salió de España. Por cierto, no fue lo único que se llevó el Mariscal Soult de esta capilla, ya que se llevó también piedra a piedra cada losa de mármol de Génova que decoraba el suelo de esta capilla para ponerlas en el Palacio Arzobispal, en el que el general invasor había establecido su residencia en la ciudad.

“El rastro documentado de la obra la sitúa poco después de su salida de Sevilla muy cerca de los Pirineos, desde donde viajó posteriormente a Madrid, primero para permanecer en el convento del Rosario, y más tarde, hacia 1813, para quedarse en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, entidad que “nos lo ha cuidado durante 200 años”, y que ha cedido temporalmente la obra para su disfrute en Sevilla”, explicaban en el diario El Mundo cuando el cuadro llegó a Sevilla hace un lustro.

Ahora, vuelve a casa de nuevo. Y podrás ver el edificio que lo contiene, el Archivo de Indias, en muchas de las rutas que se incluyen en esta página, como en la ruta a pie de City Sightseeing por los lugares de Murillo en la ciudad.

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